Karate Kid: Leyendas – Un legado fragmentado con corazón joven

Karate Kid: Leyendas , dirigida por Jonathan Entwistle y escrita por Rob Lieber, propone revivir la icónica saga incorporando elementos del karate original y la cultura del kung fu chino.

Li Fong (Ben Wang), un joven prodigio del kung fu en Pekín, se muda a Nueva York junto con su madre tras la trágica muerte de su hermano. Obligado por su madre a abandonar las artes marciales, Li es testigo de la difícil situación económica de la familia amiga Lipani, cuya pizzería está en peligro. Entrena al ex boxeador Victor (Joshua Jackson), y luego se inscribe en el torneo de artes marciales “Five Boroughs” para redimirse y proteger a quienes ama. Con la ayuda de su tío abuelo, el maestro Han (Jackie Chan), y una intervención tardía de Daniel LaRusso (Ralph Macchio), Li entrena una nueva fusión de estilo propio para enfrentar a Connor Day (Aramis Knight), el campeón local.

Protagonista con carisma

Ben Wang logra destacar con una mezcla de agilidad física y vulnerabilidad emocional. Su Li transmite sinceridad, incluso cuando su arco dramático no tiene tiempo para desarrollarse plenamente.

Mentorías cruzadas con química

La química entre Jackie Chan y Ralph Macchio es lo más sólido del filme. Su dinámica como maestros de estilos convergentes—kung fu y karate—ofrece momentos cálidos, divertidos y nostálgicos, aunque ambos están subutilizados en pantalla.

Ritmo acelerado que ahoga potencial

El metraje de 94 minutos fortalece un ritmo vertiginoso que impide profundizar personajes secundarios como Connor o Victor. La narrativa se siente comprimida, dejando subtramas a medio resolver y poca emoción en las zonas clave del guion.

Nostalgia funcional pero predecible

El guion retoma fórmulas clásicas: el nuevo chico en la ciudad, el torneo, el romance inocente y el bully. Aunque hay guiños simbólicos (como el origen compartido del Miyagi-do y Han kung fu), la sensación general es de familiaridad calculada más que de innovación real.

Acción y puesta en escena desequilibrada

Aunque algunas escenas tienen gran coreografía —debidamente realzadas por el equipo de Jackie Chan—, la edición apresurada y los planos cerrados dificultan la fluidez en los combates. Las secuencias clave pierden fuerza narrativa por la ejecución visual.

Karate Kid: Legends es una película ligera y llena de guiños para los fanáticos de la saga, pero su ambición de conjugar generaciones y estilos tropieza con los límites de guion y montaje. Lo mejor del filme son las actuaciones de Ben Wang y el carisma compartido de Chan y Macchio, aunque el envoltorio narrativo se siente apresurado y repetitivo. Ideal para una tarde nostálgica con acción juvenil, pero lejos de convertirse en un nuevo legado cinematográfico, como su original predecesora.

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