La nueva versión de Superman, dirigida por James Gunn, se presenta como el blockbuster heroico del año. No reinventa el género, pero ofrece una visión fresca, humana y punk rock del Hombre de Acero.
Tras su paso por personajes secundarios en Pearl, Twisters o The Politician; David Corenswet fue el elegido por James Gunn para interpretar a Clark Kent/Superman en la nueva versión del personaje que marca el reinicio de un nuevo Universo de DC; creando así un personaje que navega conflictos políticos y existenciales mientras enfrenta amenazas globales. Después de descifrar un mensaje de sus padres, su vínculo moral es cuestionado, y solo con la ayuda de Lois Lane (Rachel Brosnahan), su leal Krypto y aliados como la Justice Gang, puede revalidar su legado y reafirmar su lado humano, pero heroico.
La primera mitad de la película muestra un Superman que tarda en despegar; presentando a un personaje que la audiencia ya conoce y no necesita mostrar una historia de origen, pero se enreda en reflexiones que interrumpen el pulso narrativo; lo cual ocasiona que Gunn termine sucumbiendo al show, y entrega una última parte más intensa, con carga emocional efectiva, que justifica el arco de un Superman sensible y humanizado, más allá de un Dios alienígena todopoderoso.
La propuesta narrativa de Gunn mezcla romance, política simplificada y humor autosatírico, además de acción musicalizada que evoca a Edgar Wright: un coctel que puede sentirse repetitivo e inconsistente para un espectador exigente, pero complaciente para los fans de los superhéroes.
La construcción de Superman como un héroe con sensibilidad social, autoetiquetado dentro de la película como woke punk rock, resulta distintiva. Tiene raíces en causas sociales reales y encierra la esencia humana del personaje, lo que le da profundidad sencilla pero efectiva.
Sin embargo, la cereza del pastel histriónico es Nicholas Hoult como Lex Luthor, ofreciendo una versión llena de vulnerabilidad, carisma y ambición. Una interpretación que algunos ya ponen en el podio de villanos de las adaptaciones de DC al cine.
No obstante, la Justice Gang aporta alivio cómico, pero su falta de profundidad les resta impacto. Solo Mister Terrific se distingue vagamente. Krypto, en cambio, acierta con esa ternura irresistible del perrito que siempre suma
Superman (2025) es un reboot divertido, con corazón y entusiasmo, pero también repleto de excesos narrativos. Su mayor acierto es rescatar al héroe como figura empática y esperanzadora, no con fórmulas innovadoras, sino con actitud honesta. No es perfecto, pero su tono optimista y la actuación de Hoult como Lex Luthor lo convierten en una experiencia fresca dentro un género que, aunque el director niegue, la audiencia ya encuentra fatigante.



