La Hora de la Desaparición (Weapons): terror implacable que incomoda y fascina

Del mismo director de Barbarian, Weapons llega como un título que revienta expectativas: no es una película perfecta, ni convencional, pero tiene el poder de perturbar y permanecer contigo mucho tiempo después de prender las luces de la sala.

La hora de la desaparición, como su título en español indica, arranca con un misterio tan simple como escalofriante: de una noche a otra, 17 niños de una clase desaparecen sin dejar rastro, salvo uno. A partir de esa premisa —que recuerda Magnolia en su estructura coral—, Zach Cregger despliega una narración en capítulos que se desplaza entre el horror íntimo y la extrañeza suburbana, con puntos de vista que incluyen la de la docente Justine (Julia Garner), un padre devastado (Josh Brolin), un policía con demonios internos, y el inquietante estudiante que sobrevive —todos atrapados en un pueblo donde lo familiar se vuelve amenazante.

Visualmente, Weapons destaca por una atmósfera claustrofóbica, artísticamente perturbadora; cada encuadre respira amenaza, y lo cotidiano se tuerce hasta parecer grotesco. El humor negro —brillante y perverso— irrumpe cuando menos lo esperas, bordando la tensión con risas incómodas.

Histriónicamente, Julia Garner da lo mejor de sí como una figura acosada por la culpa y la sospecha, mientras Josh Brolin encarna el dolor con convicción. Potenciados del resto del elenco que protagonizan sus propios segmentos de la historia reforzando la dimensión comunitaria de la pesadilla.

De esta manera, el director Zach Cregger construye un camino para llegar a un final explosivo y oscuro, no resuelve todo, pero deja una huella imborrable. La ambigüedad funciona como otro personaje que te confronta directamente.

Weapons no es un terror complaciente: desequilibra, provoca y te empuja hacia zonas oscuras del cine con un pulso propio. No entrega todas las respuestas, y quizás ahí radica su grandeza: en la capacidad de hacerte sentir que el horror persiste, incluso en lo que nunca se dice.

Scroll al inicio