Lo mejor de la competencia mexicana en FICM 2025

En esta edición del FICM, el panorama del cine mexicano ofrece una muestra poderosa de voces diversas, estilos distintos y narrativas que van de lo íntimo a lo político, de lo social a lo formalmente audaz.

Esta edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM 2025) reafirma la presencia del cine nacional con su ya consolidada competencia de largometrajes mexicanos; a través de voces potentes, tonos diversos, y una apuesta por la forma y por el fondo.

2025 fue un año en el que destacaron las óperas primas con nuevas voces a las que habrá que seguirles la pista próximamente; además de propuestas de cineastas consolidados como David Pablos (‘El Baile de los 41’) o Fernando Eimbcke (‘Temporada de Patos’), junto a actores que incursionaron en la dirección como Mayra Hermosillo o Daniel Giménez Cacho.

Estas son algunas películas que formaron parte de la competencia y vale la pena seguir:

En el camino, de David  Pablos

Un road movie en la frontera norte de México que sigue a Veneno, un joven errante, y a Muñeco, un camionero solitario. Cuando se embarcan juntos en la carretera, lo que empieza como un trato pasa a convertirse en una intimidad improbable, en un contexto donde los cuerpos masculinos se juegan, se exponen y desafían normas.

La fotografía de Ximena Amann subraya caminos, desiertos y camarotes de tráiler, generando una atmósfera de tránsito y peligro latente. Esta película se distingue por su mirada honesta al deseo, la masculinidad y la soledad.

Por qué verla: Pablos profundiza en lo que significa habitar la ruta, el auto en movimiento, el riesgo y el amor fugaz. Una de las apuestas más provocadoras y tiernas del cine mexicano contemporáneo. Fue ganadora del Ojito a mejor actor, reconociendo a Osvaldo Sánchez y Víctor Prieto.

Vainilla, de Mayra  Hermosillo

Ópera prima que aborda el matriarcado, la ausencia paterna y la memoria familiar desde una óptica femenina. Ambientada en La Laguna de los años noventa, la historia de Roberta crece rodeada de mujeres: abuela, bisabuela, tía, nana. Vainilla es cine de resistencia, de cuidado, de historias pequeñas y fuertes. La directora afirma haber “revisitado su familia” para construirla, convirtiéndola en una obra semiautobiográfica.

Por qué verla: ‘Vainilla’ es una propuesta sensible y necesaria en un panorama dominado por miradas masculinas; porque encarna un cine que apuesta por lo íntimo y colectivo al mismo tiempo. Ganadora del premio del público.

Los  amantes  se despiden  con  la  mirada, de Rigoberto  Pérezcano

Una propuesta ambientada en un valle oaxaqueño, que conjuga western rural y denuncia social: Elida tiene 16 años y es obligada a casarse por usos y costumbres, pero su amor por Olivo la lleva a confrontar el sistema. La película destaca por su fotografía, a cardo de Juan Pablo Ramírez (‘La Cocina’), que dibuja paisajes agrestes, pueblos remotos y un lugar donde la tradición impone con dureza.

Por qué verla: Mezcla la tensión del western con la urgencia contemporánea del feminismo y la tradición. Una voz regional fuerte con una estética cuidada.

El  diablo  fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja), de Ernesto Martínez Bucio

Ambientada a mediados de los noventa en Ciudad de México, cinco hermanos quedan al cargo de una abuela esquizofrénica tras la desaparición de sus padres. Lo que parece un drama doméstico deviene en una exploración entre lo real y lo fantástico, lo infantil y lo traumático. Es cine que busca más por su forma que por su confort narrativo.

Por qué verla: sus metáforas, atmósfera y dislocación entre lo que se ve y lo que se intuye lo convierten en uno de los títulos más audaces de esta competencia.

Olmo, de Fernando Eimbcke

El regreso de Eimbcke —uno de los grandes nombres del cine mexicano contemporáneo (‘Temporada de Patos’)— cuenta la historia de Olmo, un chico de catorce años que cuida a su padre enfermo mientras su vecina lo invita a una fiesta. Ambientada en los ochenta, en la frontera entre México y Estados Unidos, la película mezcla comedia y reflexión: el cuidado de personas con discapacidad por parte de los hijos, la carga de lo familiar, el deseo de escapar, pero con calidez y humor.

Por qué verla: No solo por ser el regreso de Eimbcke. ‘Olmo’ es parte un coming-of­-age, parte unacomedia íntima, parte mirada compasiva. Una joya de comedia dentro de la selección, que a la vez es sumamente reflexiva.

La reserva , de Pablo Pérez Lombardini

Ganadora de la competencia principal, esta película es un thriller ambiental rodado en blanco y negro que cuenta la historia de Julia, guardabosques de un área en México, que descubre la tala ilegal en su comunidad y enfrenta amenazas mientras pierde todo lo que ama. Es una visión dura, incómoda y urgente sobre dignidad, activismo y ecología.

Por qué verla: Representa una propuesta formal y temática relevante, con dirección decidida, estética clara y un discurso social que no esquiva lo difícil. Además de ser la gran ganadora de la competencia, llevándose mejor película, dirección y Ojito a mejor actriz.

Las Locuras , de Rodrígo García

Como función de gala, y fuera de la competencia, no podemos dejar fuera Las locuras, de Rodrigo García, que se proyectó en el FICM y estará disponible en Netflix el 7 de noviembre.

Una obra coral femenina que aborda la salud mental y la liberación emocional, y que sin formar parte de la competencia es imperdible para quienes siguen el cine mexicano contemporáneo.

Estas películas muestran la vitalidad de la competencia mexicana en el FICM 23: historias diversas, cine hecho desde distintos rincones del país, miradas que desafían estereotipos y propuestas formales que no temen arriesgar. En conjunto, demuestran que el cine mexicano contemporáneo no está en pausa, sino en plena evolución.

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